Muriendo


Cómo mirarte si al mirar tu rostro me hundo en memorias y amor crecido
Cómo tocarte y escucharte si mudo sentimientos
Cómo tocarte
Cómo caminar contigo

Composiciones para 'La Morena' a Son Jarocho

♪♪♫ Morena, si no me quieres ven y canta en este son.
Déjame tener siquiera un deleite con tu voz.
El deleite de tu voz alivia toda mi pena.
¡Qué Morena! ¡Qué morena!
y vuelvo a decir morena.
Cada vez que había un desprecio y yo triste me ponía
te pensaba a lo lejos y rezaba, vida mía,
para ver si a mi consuelo la virgen te protegía ♫♪♪

PYF

Estas, Cajwal, en mi más largo, profundo y misterioso silencio.
Eres la luz más espesa que he sembrado para encontrarme y encontrarte.
Eres el tatuaje que camina por mi espalda, siempre devolviendo la mirada.
Eres el anciano velador de mis tropiezos, quien me inspira a abandonarme entre tus dedos, entre tus pies y entre tu pueblo.
Eres quien me guía, mi coyote, mi pollero; me enseñas el camino sin traiciones, me conduces por veredas al encuentro de los Nadie para luego hacerme sentir el pecho más grande.
Eres la nota más dulce y suave que de mi armónica brota por la tarde; Dulce, suave, discreta y corta.
Eres mi trovador más amado que combina perfectamente trincheras, con voz poesía y guitarra, que confunde entrega, sueños y encrucijadas.
Eres el deseo de paz que al entrar por mi ventana se transforma, adquiriendo la paz música propia.
Y cuando tomo mi guitarra eres quien dirige mis manos, quien conduce mis dedos, quien me hace acariciar sus cuerdas como se acarician a los sueños.
Con esto, quiero decir que envuelves y abrazas mi existencia toda y toda la llevas ceñida en la cintura, inspirándome a ser testigo y dar testimonio del dolor de tu pueblo, de tus esperanzas y tu Gracia”.


Crisis de fe, una forma con dos lados, político y religioso.

Últimamente podemos observar cómo individuos que se dicen practicantes católicos, lo son en realidad sólo parcialmente. Creen en algunas doctrinas de la Iglesia, cumplen algunas obligaciones y ante otras personalmente no están de acuerdo y no las comparten, ni practican. Por otro lado también comienza a haber un combinación de experiencias donde los católicos empiezan a mezclar su religión con movimientos New Age, por ejemplo, la angelología -personas que creen que constantemente los ángeles intervienen en sus vidas como espíritus bajo formas de humanos desconocidos y que los acompañan en algún momento concreto de sus vidas y los colman de valor; “Era un ángel”, se explican después- o católicos que creen en el tarot, o la numerología, etc.

Son búsquedas de Dios sin religión; “Soy católico pero quiero probar o creer en esto también”. La Iglesia va perdiendo credibilidad. Se puede hablar de una crisis de fe en la sociedad actual, pero ¿tiene que ver esto con la crisis en la que las instituciones hoy en día también tienen poca credibilidad?


Puedo estar seguro en que hay una doble crisis antropológica donde, por un lado es una crisis de fe religiosa, y por otro se trata de una crisis en la sociedad, la crisis de fundamento, que consiste en que no hay nada que espontáneamente suscite en las personas la solidaridad necesaria que precisamos para vivir en sociedad. Es la crisis de incredibilidad en las instituciones. Es una sola crisis pero que tiene de dos lados.

En primer orden, por ser más evidente, hablaré de la crisis de fe y su posible origen. Estrada nos explicaba en su libro (ver Juan Antonio Estada, Razones y sinrazones de la creencia religiosa. Trotta, Madrid, 2001) que a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX surgieron unos cambios muy intensos en las sociedades de occidente. Cambios como el surgimiento de la democracia, la industrialización, el desarrollo de la ciencia, por mencionar algunos. Estos cambios afectaron profundamente el fenómeno religioso y por su puesto a la Iglesia, precisamente por la laicalización de la sociedad.

El Estado se separaba de la Iglesia y con ello surgió la libertad de culto. La Iglesia se sintió amenazada, Dios le teme a la ciencia y la Iglesia respondió con una actitud defensiva. Se tardó en entender el cambio en las nuevas sociedades occidentales, reaccionando hasta el siglo XX con su Concilio Vaticano II.

El progreso de las sociedades despertó la conciencia colectiva, se trasladó la fe practicada en el templo a la razón científica. Con la ciencia cambió la manera de ver al mundo. La religión perdió su fundamento. Con ello, el hombre reubicó también el sentido hacia él mismo. Dejó de preguntarse por Dios. Dios ha muerto, diría Nietzsche. Surge el progreso, una sociedad próspera postindustrial. Emerge el individualismo acabando con la solidaridad. La realización personal del hombre deja de tener sentido en la creencia en una religión y pasa a residir en el consumismo, donde lo bueno ya no se refleja en los valores humanos o religiosos, sino en lo consumible, lo que se vuelve útil para mí.

Aquí comienza a vislumbrarse varios puntos en los que se empieza a tejer la crisis de segundo orden, la crisis de incredibilidad en las instituciones.

Con la separación entre Iglesia y Estado, la iglesia no fue la única afectada. Con esta separación también se dividió lo público y lo privado, así como también la ley y la moral.

En cuanto a la separación de lo público y lo privado podemos decir que al separarse la Iglesia y el Estado y surgir la libertad de culto, la religión pasó a formar parte de la vida privada. Y si a esto le sumamos que la ley y la moral también se separan, pues tenemos como resultado una sociedad donde públicamente hay que cumplir la ley del Estado y privadamente hay que hacer el bien. Se trata de una sociedad en la que hacer el bien deja de ser una obligación social, y donde la ley se vuelve en ocasiones inmoral.

El origen de la religión, como lo dice la palabra misma, es religar a sus miembros pero no con Dios, sino entre ellos. Pero a los hombres no les gusta ser gobernados por sus iguales. Por ello el Estado buscará ante todo adjudicarse una superioridad moral.

Religiosamente se esperaba a un mesías que viniera a salvarnos. Curiosamente, en la política sucedió lo mismo, se esperaba a un caudillo que venga a resolver toda la corrupción en la que nos encontramos. Pero la superioridad moral con la que busca legitimarse el gobierno es la que entra en crisis con la religión. Lo hizo el Partido Acción Nacional en los 90s, se adjudicaban una superioridad moral y en la actualidad ya no tienen cara para sostenerla. Comienza la crisis de incredibilidad en las instituciones, no poseen la moral que yo individuo presumo tener.

Por otra parte, si la religión pasó a formar parte de la vida privada, donde individualmente hay que hacer el bien y deja de ser una obligación social, entonces la crisis religiosa golpea también al estado, pues crece hasta tratarse de una crisis de solidaridad pública, la falta de voto, crisis para las instituciones. Es una crisis en la que las instituciones tienen poca credibilidad y crea poca solidaridad mínima, la que necesitamos para seguir nacional y socialmente.

Conclusión.
Entonces, como vemos, no es sólo una crisis religiosa, también ya hay una crisis que involucra a las instituciones publicas. Pero ¿cómo vamos a sustentar la existencia de una institución pública? Hemos pretendido poder darle autonomía al estado sin religión y a la ley sin moral.

Por otra parte la Iglesia se ha asumido como a-histórica, emancipada, y eso fomenta la crisis en nuestras sociedades, ¿Cómo lograremos capacitarla para que pueda seguir la evolución de la sociedad y de la ciencia?

La Morena (Son Jarocho/dominio popular)

video

Si en el mar se escuchan voces son voces de las sirenas
y sólo las reconoces si de amores tienes penas.
¡Qué morena! ¡Qué morena!
(Ay adiós, adiós)
y vuelvo a decir morena!
(y otra vuelta y más adiós)
Dicen que no nos queremos porque no nos ven hablar,
pero nosotros podemos con los ojos platicar,
con los ojos platicar hasta que nos entendemos.
__
Dicen que yo no le llore, que ella se fue porque quiso
y yo les digo señores “Le lloro porque es preciso,
me acuerdo de sus amores y las caricias que me hizo”.
Adiós, adiós, mi morena adiós
(ay! Adiós, adiós)
y otra vuelta y más morena
(y otra vuelta y más adiós).
Sal de tu casa a una vara siquiera por el momento
que te quiero ver la cara pa’ decirte lo que siento
donde un papel lo declara, toditos mis sentimientos.
___
Ya te dije que no siembres las uvas en la vereda
porque pasa el pasajero y hasta la mata se lleva…
Adiós, adiós, morena adiós
(Adiós, morenita, adiós)
y vuelvo a decir morena
(y otra vuelta y más adiós)
El limón ha de ser verde para que tiña morado,
el amor para que dure debe ser disimulado,
el limón ha de ser verde para que tiña morado.
___
Yo te estoy adorando más que a mi madre querida
y caro lo estoy pagando porque ella me dio la vida,
porque ella me dio la vida y tú me la estas quitando.
¡Mi morena! ¡mi morena!
(ay adiós, adiós)
y vuelvo a decir morena
(y otra vuelta y más adiós)
Yo tengo una pena que ni el tiempo me la borra,
la traigo en mi corazón y grabada en la memoria
siendo las mujeres hoy más bonitas que la gloria.
___
El mar se quedó a dormir en tus aretes de plata,
creo que me voy a morir en brazos de una mulata,
en brazos de una mulata el mar se quedó a dormir.
¡Mi morena! ¡mi morena!
(sin respuesta)
Y vuelvo a decir morena
(y vuelvo a decir adiós)
Desde que te levantaste, vida mía, de tu lugar,
desparramando mudanzas como las olas del mar
y despertando esperanzas por si no te vuelvo amar.
___
Una morena me dijo me la llevara yo a ver
a la reina de los cielos que la quería conocer
y después de haberla visto que la volviera a traer
Ay morena, qué morena
(y vuelvo a decir morena)
y vuelvo a decir morena
Mi morena, adiós, adiós.
[…]
__
Probando la hierbabuena mi madre a mí me parió.
Mi madre es una morena morenito nací yo,
morenito nací yo de la sangre de su vena.
¡Ay qué morena!, ¡ay qué morena!
(y vuelvo a decir morena)
y vuelvo a decir morena
(y otra vuelta y más adiós).
Dicen que no nos queremos porque no nos ven hablar,
pero nosotros podemos con los ojos platicar,
con los ojos platicar cuando por suerte nos vemos.
___
Al querer llorar por ti dijo “no” mi corazón.
te juro que tu traición yo nunca la merecí
y por más que le insistí no quiso entrar en razón.
¡Qué morena! ¡qué morena!
(y vuelvo a decir morena)
y vuelvo a decir morena
(y otra vuelta y más morena)
Por esta calle me voy y por otra doy la vuelta
a ver si puedo cortar un tulipán de tu huerta.
No seas ingrata conmigo, déjame la puerta abierta.
___
Morenita te hizo el cielo para mi condenación,
delgadita de cintura y alegre del corazón.
¡Adiós! Adiós, morena, adiós.
(Adiós moerenita, adiós)
y vuelvo a decir morena
(y otra vuelta y más adiós)
Cada vez que paso y veo la casa donde vivía
de veras que siento feo de acordarme vida mía
cuando yo era tu recreo, en mis brazos te dormías.
___
Yo tenía una morena que era todo mi querer,
se me sentaba en las piernas y me empezaba a morder.
Todavía tengo las señas, si quieren vengan a ver.
¡Adiós morena! ¡Qué morena!
(y vuelvo a decir morena)
y otra vuelta y más morena
(y otra vuelta y más adiós).
A sombra de un laurel, allá me voy a vivir
pero te prometo fiel que si me llego a morir,
que si me llego a morir, mis restos te ha de querer.
___
La morena se murió y dejó en su testamento
que a la morena chiquita la metieran a un convento,
pa’ que no fuera a morir con la música por dentro.
¡Ay morena! ¡Mi morena!
(Eh!!!)
y vuelvo a decir morena
(y vuelvo a decir morena)
Tienes unos ojos tales, matadores y tan bellos
que no merecen llorar sino que lloren por ellos.
Tienes unos ojos tales, matadores y tan bellos.
___
Cuando canto la morena ganas me dan de llorar.
Me recuerda a la sirena que la canta por la mar,
que la canta por la mar purgando así una condena.
¡Mi morena! ¡Mi morena!
(Ay! ¡Qué morena! Adiós)
y vuelvo a decir morena
(y otra vuelta y más adiós)
Anoche te vi pasar por la esquina de mi sueño
y me pareció pequeño el mundo para soñar,
el mundo para soñar porque quería ser tu dueño.
___
¿Qué culpa tiene la flor de haber nacido en el campo?
La culpa la tengo yo por haberte amado tanto
¿Qué culpa tiene la flor de haber nacido en el campo?
¡Ay, morena! ¡Mi morena!
(¡Ay! ¡Morenita no!)
y vuelvo a decir morena
(y otra vuelta y más adiós)
Anoche estuvimos juntos platicando en la bajada,
hablamos varios asuntos y no quedamos en nada,
por eso yo te pregunto qué contiene tu mirada.
¡Una!